Lo que dicen los estudios sobre GLP-1 y la tiroides
Los medicamentos GLP-1, como la semaglutida y la tirzepatida, actúan imitando una hormona intestinal que ayuda a controlar el apetito. Los ensayos clínicos originales de estos medicamentos incluyeron advertencias sobre posibles riesgos para la tiroides, especialmente en personas con antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides.
Esas advertencias provienen de estudios con roedores donde el medicamento causó tumores de células C tiroideas. En humanos, la situación es distinta. Una revisión publicada en Thyroid Research (2021) no encontró un aumento significativo en las tasas de cáncer de tiroides entre usuarios de semaglutida en comparación con la población general. Aun así, los médicos se mantienen cautelosos y a menudo recomiendan pruebas basales de tiroides antes de iniciar el tratamiento en pacientes con factores de riesgo.
Para quienes ya manejan hipotiroidismo con medicación, la evidencia disponible sugiere que el uso de GLP-1 no empeora la función tiroidea. Lo que a veces ocurre es que la pérdida de peso resultante del tratamiento puede mejorar los niveles de TSH, que es el marcador que indica cómo está funcionando la tiroides.