La hormona del crecimiento, conocida como GH por sus siglas en inglés (Growth Hormone), es una proteína producida por la glándula pituitaria anterior. Su función va mucho más allá de simplemente hacer que los niños crezcan. En adultos, esta hormona sigue jugando un papel crucial en cómo el cuerpo maneja la energía, particularmente en la forma en que almacena o moviliza la grasa.
Durante años se pensó que el tejido adiposo era simplemente un depósito pasivo de energía, un lugar donde el cuerpo guardaba exceso de calorías para usarlas después. Hoy sabemos que este tejido es metabólicamente activo y responde directamente a señales hormonales como la GH. La hormona del crecimiento influye en cómo se distribuye la grasa corporal y qué tan eficazmente el cuerpo puede recurrir a esas reservas cuando las necesita.
En adultos sanos, la GH se secreta de forma pulsátil, con picos principalmente durante la noche, justo después de quedarse dormido. Este patrón de secreción es importante porque determina gran parte de su efecto metabólico. Si te interesa conocer más sobre cómo optimizar estos procesos de forma natural, PeptPro ofrece recursos actualizados sobre el tema.