Los secretagogos de la hormona del crecimiento son sustancias que buscan que la hipófisis libere su propia GH. Aparecen en foros, redes y tiendas online casi siempre con la misma pregunta: si son legales, por qué no se venden en la farmacia y cómo saber si lo que compras coincide con la etiqueta. Este texto baja al terreno práctico: categorías regulatorias, excepciones reales, riesgo de dopaje y un checklist para revisar un producto antes de pagarlo.
Qué separa a un medicamento registrado de un producto sin control, qué excepciones existen de verdad, cómo se clasifican en el dopaje y qué revisar antes de comprar.
Qué es un secretagogo y en qué se diferencia de la hormona en sí
Un secretagogo es una sustancia que estimula una glándula para que secrete algo. En este caso, la glándula es la hipófisis, y lo que se busca es que libere la hormona del crecimiento (GH). La diferencia con inyectar GH exógena es grande. El objetivo es que el propio organismo responda al estímulo, en lugar de recibir la hormona ya preparada desde fuera.
Hay dos familias que se mencionan con frecuencia. Los análogos de GHRH, como la sermorelina y la tesamorelina, imitan a la hormona liberadora de GH. Los ghrelinomiméticos o GHRP, como la ipamorelina, la hexarelina y la GHRP-6, pertenecen a otro grupo de moléculas. Que compartan un efecto general no significa que tengan el mismo perfil, y ahí está el error más habitual: meterlos todos en el mismo saco.
Tampoco conviene imaginar un secretagogo como una dosis fija que sube un número concreto en sangre. Su efecto depende de la persona y de su contexto clínico, así que cualquier estimación genérica debe tomarse con cautela.
Sigue tus análisis y ve cómo el protocolo afecta tus biomarcadores.
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