La mayoría de las personas que hacen dieta se enfocan en qué comen y cuánto comen. Poca atención va a cuándo comen. Esa tercera variable, el timing, tiene un impacto real sobre cómo el cuerpo procesa alimentos, almacena grasa y responde al tratamiento con GLP-1.
El ritmo circadiano es el reloj biológico de veinticuatro horas que regula prácticamente todas las funciones del cuerpo, incluyendo la digestión, la sensibilidad a la insulina y la tasa metabólica. Ese reloj no es metafórico. Es biológico. Células del hígado, del intestino y del tejido adiposo tienen sus propios relojes locales que responden a señales de luz, alimentación y actividad física.