Si estás en tratamiento con un medicamento basado en GLP-1, probablemente ya notaste que tu relación con la comida cambió. Comes menos, te sientes lleno más rápido, y algunas veces hasta se te olvida tomar agua durante todo el día. Ese detalle tiene más consecuencias de las que parece.
La hidratación durante el tratamiento con semaglutida o tirzepatida no es un detalle menor. Según Zambrano-Villacres y colaboradores (2026), el soporte nutricional temprano en terapias con GLP-1 y otros agonistas duales de incretinas mejora significativamente la tolerabilidad del tratamiento y los resultados a largo plazo. Beber suficiente agua no solo te ayuda a sentirte mejor, sino que suma a lo que el medicamento ya está haciendo en tu cuerpo.
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