Cómo reducir los daños
La estrategia más importante es ralentizar la pérdida de peso cuando sea posible. Si estás perdiendo más de un kilo por semana, considera ajustar la dosis o la frecuencia con tu médico. Pérdida más lenta le da tiempo al cuerpo para adaptarse y reduce la intensidad del efluvio telógeno.
En la alimentación, prioriza proteínas en cada comida. El cabello está hecho de queratina, y la queratina es proteína. Buenas fuentes incluyen huevos, pescado, pollo, carne magra, legumbres y lácteos. Para quienes usan péptidos y comen menos porciones, garantizar que cada porción tenga suficiente proteína es fundamental.
Los nutrientes que más importan para el cabello son hierro, zinc, biotina y vitamina D. Los análisis de sangre periódicos identifican deficiencias que pueden corregirse con suplementación. No empieces a tomar suplementos por tu cuenta porque el exceso de hierro o zinc también causa problemas.
Para la piel, la hidratación por dentro y por fuera ayuda. Beber agua a lo largo del día sigue siendo importante aunque sientas menos sed. Usar un hidratante adecuado para tu tipo de piel, preferiblemente con ingredientes como ácido hialurónico, ceramidas o niacinamida, marca la diferencia en la barrera cutánea.
El protector solar diario también es esencial. La piel que ya está más fina y seca es más vulnerable a daños solares. Filtro solar con FPS 30 o superior, incluso en días nublados, previene el photoaging acelerado.