GLP-1 y la tiroides: lo que muestran los estudios
Los medicamentos agonistas del GLP-1, como la semaglutida y la tirzepatida, actúan principalmente en el intestino y el cerebro, regulando la saciedad y la absorción de glucosa. La interacción directa con la tiroides no es el mecanismo principal de estos medicamentos.
Sin embargo, desde que los primeros ensayos clínicos se publicaron, hubo una señal de seguridad que merece atención: en estudios con roedores, algunos agonistas del GLP-1 provocaron hiperplasia de las células C tiroidianas, que son diferentes de las células que dan origen a los tumores tiroideos más comunes.
En humanos, los datos son más tranquilizadores. Una revisión de 2023 publicada en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism no encontró aumento significativo del riesgo de cáncer tiroideo en pacientes que usaron semaglutida o liraglutida durante hasta cinco años.
No obstante, la Agencia Europea de Medicamentos emitió una advertencia en 2024 recomendando que los pacientes con antecedente personal o familiar de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN2) evitaran el uso de estos medicamentos hasta disponer de más datos.